Los niños que hablan de sus emociones serán adultos seguros y felices

¿Sabes cómo hablar de sentimientos y emociones con tus hijos? No te preocupes, con nuestras recomendaciones podrás reconocer los tipos de emociones que existen y cómo enseñar a tus hijos a hablar de ellas.

Los niños que hablan de sus emociones serán adultos seguros y felices

Hablar de sus preocupaciones o emociones

Es muy importante enseñarle a nuestros hijos a hablar de sus preocupaciones, lo que les entristece, sus miedos y emociones, no sólo de lo que están viviendo día a día en el exterior y para eso hay que empezar con lo básico.

 

Enseñar a los hijos que llorar y tener miedo es natural y sano beneficiará su desarrollo emocional.

 

Cómo hablar acerca de las emociones

Primero hay que entender que los distintos tipos de emociones son causados por las  reacciones a los estímulos que nos rodean. Para los adultos es muy sencillo porque ya las identificamos y sabemos que hacer con ellas, pero con los niños esto es un gran reto pues apenas están conociéndolas.

Es por eso que debemos ayudarles a entender cómo se sienten, expresar sentimientos y emociones para regularlos de manera efectiva, y enseñarles a traducir sus sensaciones corporales en palabras además de ayudarles a lidiar con eso. Es reconocerlas, identificarlas, nombrarlas y procesarlas.

 

Qué hacer con las emociones

Qué hacemos con las emociones:

1. Hay que dejar de categorizarlas como buenas o malas y tratar de reaccionar ante ellas de manera neutral. Tradicionalmente y de manera errónea mucha gente categoriza como malas las emociones como tristeza, enojo, ansiedad y miedo; mientras que las buenas son alegría, amor, ternura.

2. No etiquetarlas en tipos de emociones. Las emociones son un estímulo que se origina desde el cuerpo, conforme vamos creciendo se transforman en ideas y conceptos. Su función es notificarnos algo, ya sea positivo o negativo, tiene una razón de ser y una función que cumplir y una vez que logra su objetivo, se va. Etiquetar si algo es de niñas o varones, sólo hace que no veamos la necesidad que hay de fondo ante esa emoción. Por ejemplo, la tristeza es una invitación para encontrar qué es lo que nos duele y reparar. El enojo es buscar una defensa ante una circunstancia que de alguna manera nos perjudica para poder defendernos, autoafirmarnos y marcar límites. Todos sentimos y es completamente natural y sano.

 

 

3. Validarlas. Si no enseñamos a nuestros hijos a aceptar que todas las emociones son válidas e importantes, nunca podremos tener una salud emocional óptima, ni podremos ayudarles a que la tengan. Por lo que es muy importante darles esa fuerza que necesitan para poder expresarlas

4. Enseñarles lo que están sintiendo en situaciones específicas. Por ejemplo, cuando pierden su juguete favorito no hay que decirles “te sientes mal”, es mejor decirles “te sientes triste, es normal sentirse así”. Igual cuando están contentos, no digas “se ve que la estás pasando muy bien”, mejor di “estás muy feliz y contento”, porque así le quitas las etiquetas de bien y mal para poner la palabra correcta.

5. Déjalas fluir y salir sin restricción. Esto se va formando desde los berrinches. Hay que ayudar a nuestros hijos a vivir sus emociones plenamente sin sentirse limitados o juzgados por aquellas que son difíciles de sostener. Sólo así estaremos brindándoles la fuerza y la posibilidad de construir una salud emocional completa y sana.

Es importante enseñarles a nuestros hijos que llorar, tener miedo. Preocuparse o estar tristes no es malo ni define su personalidad ni lo valientes que son, sus emociones son naturales, sanas y hay que expresarlas para poder enfrentar y disfrutar lo que se está viviendo.

 

 

Y por último también hay que enseñarles a procesar las emociones correctamente, no se trata de andar pegando y gritando por todos lados, ni lastimar a los demás solo porque estás enojado. No se vale ser groseros o humillar, porque vivimos en una sociedad con reglas de convivencia y en la medida que se las enseñemos, abracemos con suavidad y los ayudemos a regularse basados en ellas, podrán hacerlo solitos y en el futuro lograr que sean unos jóvenes fuertes.

Fuente: Karen Zaltzman, Coach de crianza

 

‘Es importante enseñarles a nuestros hijos que llorar y tener miedo. Estas emociones son naturales, sanas y hay que expresarlas para poder enfrentar y disfrutar lo que se está viviendo’


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