La máscara que esconde las emociones

¿Sabes qué papel juegas como mamá dentro del aprendizaje emocional de tus hijos? Descubre cómo guiar las emociones de tus hijos para que sean adultos con mayor fortaleza y seguridad emocional.

La máscara que esconde las emociones

Madre enseñarle a gestionar emociones

A lo largo de mi experiencia en la clínica he recibido a varios pacientes, casi todos ellos dentro de una crisis emocional fuerte y que puede estar interfiriendo en sus actividades diarias, como por ejemplo, una depresión o ansiedad extrema. Todos ellos acuden a la consulta privada con una demanda muy clara: “quítame esto que siento… y de preferencia rápido”; a pesar de ser un conflicto que se ha ido acumulando y enmascarando por largo tiempo. Es decir, tras la negación y evitación de emociones negativas, éstas se acumulan o buscan salidas poco favorables para la salud física y emocional de cualquier persona.

Esta petición tan clara de “quitarse” esa emoción como si fuera un objeto, a veces me hace pensar que en esos momentos de sufrimiento extremo quisiéramos no solo dejar de sentir esa tristeza, decepción o angustia, sino convertirnos en inmunes frente a cualquier emoción desagradable futura como si fuéramos de piedra. Sin embargo, ¿no sería mejor aprender a transitar por estos momentos y aprender a gestionar esas emociones?

Todas las personas pasamos por momentos de estrés en la vida y hay diferentes formas de transitarlos, ya sea huyendo, paralizándose o enfrentándolos. Cada uno de nosotros activamos nuestro sistema de alerta y reacción de acuerdo con experiencias pasadas, especialmente las vividas desde la infancia. Por este motivo, la educación emocional debería favorecerse desde el nacimiento de un niño dentro de casa, con las personas más cercanas y que le brindan seguridad y confianza a un pequeño. Digamos que es el primer laboratorio en donde vamos experimentando qué hacer con esas emociones.

Pero ¿qué pasa en un mundo en donde la perfección, inmediatez y falta de tolerancia hacia los otros nos contamina, cuando nosotras mismas podemos juzgar a otra mamá tratando de lidiar con un berrinche de su hijo en plena calle o tu cuestionamiento constante como mamá de si debo obligar a mi hijo a saludar porque si no será un niño grosero y sin límites?

 

Toda emoción tiene una razón, pero también una forma de salida y expresión.

 

Es cierto que las demandas del exterior en nuestro rol de mamás influyen todo el tiempo y es una gran carga que nos impide ver nuestra fortaleza más grande que es el amor y la relación tan cercana que tenemos con nuestros hijos, así como lo mucho que podemos conocerlos. Claro está que esto tampoco debe cegarte frente a la necesidad de poner límites y rutinas necesarias para el sano desarrollo de tu hijo, pero el amor jamás va a dañar a tu pequeño.

Lo que te invito a poder cuestionar es el por qué le tenemos tanto temor a las emociones desagradables en nosotros y en nuestros hijos, por qué tratamos de callar de inmediato su enojo porque alguien le quitó un juguete o le impedimos llorar si se cayó, utilizando frases tan comunes como “no pasa nada”, “ya no te duele”, “no fue para tanto”. O por el contrario, invitamos a los niños a pegarle al otro si recibe una agresión, sin darles mayores estrategias de afrontamiento. Probablemente esto pasa porque puedes percibir la expresión de emociones como sinónimo de vulnerabilidad y no de humanidad, o porque nadie te ha enseñado qué son las emociones, cómo manejarlas, que son pasajeras y que hay estrategias para enfrentarlas de manera más efectiva y saludable.

 

Educación emocional

 

Iniciando desde este punto, lo principal es saber que existen 5 emociones básicas (alegría, tristeza, miedo, enojo y desagrado) que conforme vamos creciendo se abren en un abanico enorme y más detallado que aumenta el grado de complejidad para identificarlas y enfrentarlas. También es importante que sepas que cada emoción tiene una razón o un detonador, a veces para los adultos es difícil identificarla porque quizá ya hemos acumulado mucho, mientras que en los niños puede ser difícil por su dificultad para comunicarse o por el desconocimiento acerca de qué le sucede.

 

 

Entonces, ¿qué papel juegas como mamá dentro del aprendizaje emocional de tu hijo? Eres la PIEZA FUNDAMENTAL, pues tus hijos aprenderán a partir del ejemplo, como si tú fueras ese espejo que le refleja cómo se espera que él o ella reaccionen frente a la tristeza, el enojo o el estrés, así como también serás la mirada suave que les muestre su interior y las palabras que se dirijan en un futuro sobre sobre sí mismos. De esta forma, me gustaría que recordaras que como mamá tú eres el mejor ejemplo para poder guiar con la suavidad de tu amor y empatía las emociones de tus hijos, y así lograr que sean adultos con mayor fortaleza y seguridad emocional para poder enfrentar las situaciones difíciles de la vida.

Una duda frecuente como mamá es si debo o no llorar frente a mi hijo, la respuesta es SÍ (mientras no sea un llanto demasiado descontrolado que pueda angustiar a los niños); llorar frente a tus hijos no te hará ver vulnerable, sino les mostrará que tú también sientes como ellos y los demás seres humanos, que a veces también pasamos momentos difíciles y podemos enfrentarlos y sobreponernos, esa realmente será una gran enseñanza de fortaleza.

 

 

Por otro lado, el llanto en sí mismo es una forma de expresión vital para el ser humano. Los bebés la ocupan para expresar su malestar o una necesidad básica no satisfecha, por lo cual es una herramienta que se utiliza para comunicar y sobrevivir. Desde esta perspectiva, el llanto en los niños y niñas no debe reprimirse tal cual, sino traducirse como una forma de expresión de algo desagradable que le sucede. Sin embargo, con todas las expectativas y tabúes que la sociedad pone sobre esta conducta, tendemos a reprimirla, especialmente en los varones, sin saber que esto puede tener consecuencias poco favorables para el desarrollo socioemocional de un pequeño.

Una persona que ha llegado a la adultez con ideas de represión y control total de las emociones tenderá a ser un adulto que padece enfermedades frecuentes como gastritis, colitis, dolores de cabeza intensos; también son personas que podrían buscar en las adicciones una satisfacción y entendimiento de su mundo interno, o podrían sentir insatisfacción constante sobre su vida. No olvides que toda emoción tiene una razón, pero también una forma de salida y expresión.

Así que recuerda que un niño, sin importar si es varón o mujer, no es más fuerte si es el más grande y poderoso, sino el que ha aprendido a manejar sus emociones desde la guía, amor y mirada suave de una madre sensible como tú.

Psic. Luz María Huerta

Psicoterapeuta, Especialista en Crianza y Teoría del Apego, y Mamá.


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