El tesoro de una vida rica en emociones

Aprender a gestionar tus emociones es crucial para enseñar a tus hijos la forma correcta de expresar sus propias emociones. La crianza de los hijos con inteligencia emocional comienza en ti.

El tesoro de una vida rica en emociones

Felicidad de los niños

Ser Madre o Padre es una experiencia única que nos cambia para siempre, si nos detenemos a pensarlo es un privilegio que muchos no han podido conseguir, por tal razón para los que gozamos de este título, se convierte en una necesidad fundamental el prepararnos para ser los mejores padres de los mejores hijos: ¡Los nuestros!.

En la crianza los contrastes son permanentes, como padres, pasamos fácilmente de un estado emocional a otro dependiendo de las situaciones que estemos viviendo, podemos estar riendo a carcajadas al ver a nuestro pequeño correr haciendo travesuras y al instante estar llorando junto a él y preocupados porque se ha golpeado la cabeza con la esquina de la mesa.

Es por esto que los padres debemos trabajar muy fuerte en encontrar un sano equilibrio entre las emociones y las reacciones; Aprender a gestionar las emociones y dar más respuestas que reacciones para de esa forma ser ese faro de luz que guie a cada uno de nuestros pequeños en el camino de la inteligencia emocional.
Reconocer nuestras emociones, gestionarlas, administrarlas y luego sí actuar, se convierte en una cadena de éxito hacia la solución de problemas y hacia el entendimiento de nuestros pequeños sobre la forma correcta de expresar sus propias emociones.

El proceso de desarrollo de las emociones comienza desde el nacimiento. Nuestros hijos se empiezan a identificar con el entorno que los rodea y sus emociones se sincronizan con las emociones de sus cuidadores principales, de nosotros, de sus padres, de esas personas que le correspondieron para ser su guía en el camino de su vida. Poco a poco van creciendo y sus emociones se sintetizan y las identificaciones con las emociones de sus padres a lo largo de su vida se van fortaleciendo. Es por esto que el ejemplo sigue siendo la mayor fuente de aprendizaje a nivel emocional. Un niño que crece junto a unos padres “sanos emocionalmente” será un ser humano mas equilibrado, fuerte, tranquilo y feliz.

 

Los padres son la brújula emocional de sus hijos y el ejemplo es clave en su aprendizaje emocional.

La expresión suave de nuestros sentimientos, y las respuestas adecuadas ante las situaciones logra que nuestros hijos sean fuertes de corazón, tomen mejores decisiones y logren generar lazosde empatía con los demás.

‘El reto de la educación actual es encontrar el equilibrio entre el intelecto y emociones, así como generar la constante búsqueda de respuestas por medio de la curiosidad’

Como padres nos convertimos en la brújula emocional de nuestros hijos, esto lo podemos notar desde que son pequeños cuando solo con mirar nuestro rostro buscan aprobación, logran interpretar la situación y de esa manera se lanzan o no ante el evento. Nuestras expresiones faciales son la ventana a las emociones de nuestros hijos, por eso es frecuente escuchar frases como “ estas brava mamá ? “por qué estas triste?” o simplemente verlos detenerse a mirarnos para decifrar nuestra emoción.

¿Cómo enseñar a nuestros hijos a gestionar sus emociones?

Así como en la vida existen muchos contrastes, Frio- caliente, suave – fuerte, grande- pequeño, también existen los contrastes entre las emociones, ayudarles a nuestros hijos a nombrar adecuadamente las emociones puede ser un buen punto de partida para tener mayor autocontrol emocional, es importante que los padres le podamos poner palabras a lo que en principio son sensaciones, frases como “veo que estas frustrado por que no has logrado hacer el rompecabezas”, “te acabas de pegar en el dedo, tienes mucho dolor y eso te hace sentir rabia”, “papá se fue a trabajar y te sientes triste cuando sale de casa”, “ Me encanta verte tan emocionado cuando vas para tu clase de futbol”, pueden ser claves para que juntos empiecen a hablar con el nombre propio de cada emoción.

 

 

Por lo general si pensamos en nombres de emociones, aparecen rápidamente la rabia, la tristeza, la felicidad, el amor, pero en realidad existen infinidad de emociones que nosotros mismos como adultos desconocemos y por esa razón se nos hace mas difícil entender algunas de las reacciones de nuestros hijos, pues en muchas ocasiones no sabemos ponerle nombre propio a la emoción.

Te invito a que intentes nombrar tus propias emociones y las de tus hijos y a descubrir que al nombrarlas logras que tanto tu como tu hijo se sentirán más seguros, más confiados y mucho más tolerantes ante las situaciones.

El proceso es bastante sencillo, el primer paso es tomar conciencia de la emoción, luego debemos darle un nombre y por último aceptar el sentimiento dándole una respuesta a la situación de la forma más calmada posible.

Miedo de los niños

¿CUAL ES LA CLAVE DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL?

Por la inmediatez de la vida y las altas expectativas ante los procesos de los niños es bastante frecuente ver como se le da mayor énfasis a la inteligencia cognitiva dejando de lado a la inteligencia emocional, las altas competencias y necesidad de búsqueda del éxito han opacado la esencia del ser humano, olvidando en muchas ocasiones enseñarles a los niños tener una mirada hacia su interior, organizar sus pensamientos y sentimientos para después si actuar y desarrollar esas habilidades blandas que le permitan generar inteligencia emocional.

 

 

Nuestro trabajo como padres consiste en generar actividades para trabajar las emociones y así promover un balance entre estas dos inteligencias y ayudar a nuestros hijos a ser buenos seres humanos, empáticos, sociales, cargados de experiencias y de habilidades para comunicarlas y no solo niños llenos de conocimientos, cargados de conceptos, de idiomas y de información que muchas veces queda en el vacío a causa de no tener las habilidades para expresarlas.

El reto de la educación actual nos pide que como padres encontremos el equilibrio entre el CI cociente intelectual y el CE cociente emocional y además de esto generar en nuestros hijos el desarrollo de sus talentos a través de la exploración, la constante búsqueda de respuestas en una palabra por medio de la curiosidad.

Ser padres emocionalmente estables implica que tengamos claros los conceptos de empatía, asertividad, expresión de sentimientos y que nos esforcemos por hacer que nuestros hijos tengan un mundo interno tan organizado que sea previsible su comportamiento.

Ser Padres Coherentes, Pensar, Sentir y luego si Hacer es una tarea diaria.


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