Cómo renunciar a ser la Mujer Maravilla

¿Te sientes capaz de todo sin la ayuda de otros?, o ¿quizás piensas que nadie hace las cosas mejor que tú y por eso prefieres encargarte sola de todo?, o ¿tal vez piensas que tu obligación es tratar de ser la mujer perfecta en todas las facetas de tu vida?. Si haz contestado con un “si” rotundo a cualquiera de estas preguntas sufres, al igual que yo, del Síndrome de la Mujer Maravilla.

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Tal vez nunca hayas escuchado de él, sin embargo, este no es un mal extraño ni poco común. Lo cierto es que la mayoría de las mujeres sufrimos de este deseo de autosuficiencia exagerada, es decir, nos hemos puesto como meta personal ser excelentes madres, esposas abnegadas, profesionales exitosas, amigas inmejorables, hijas ejemplares, vecinas envidiables, mujeres impecables y hermosas, todo al mismo tiempo y sin ayuda de nadie.

Semejante tarea tan exigente nos consume y agota todos los días. Y a medida que tratamos de cumplir con todo de manera exacta y acertada, el cansancio, la irritabilidad y el estrés suben a niveles insoportables, que padecemos en silencio, con el fin de no estropear la imagen de súper mujer que hemos construido y que todos admiran.

Ser mujer maravilla no solo es un arduo trabajo, sino que también es una trampa muy peligrosa, en la que, normalmente, nos metemos solas, impulsadas por nuestros deseo de perfección y control, junto con nuestra incapacidad de delegar. Y aunque gracias a este rol gozamos del reconocimiento de “perfectas” ante nuestro entorno exterior, el agotamiento y la fatiga física y emocional solo nos trae frustración, vacío y soledad.

¿Te sientes identificada? Si es así, es hora de ponernos manos a la obra y renunciar a ser mujer maravilla, implementando algunas recomendaciones que seguro nos ayudarán a entender, que el hecho de compartir las cargas no nos hace ni mejores ni peores esposas, madres o trabajadoras, y si nos hace más felices, equilibradas y humanas.

Aceptar que no podemos con todo

Este es el más difícil y más importante consejo que tenemos que seguir. Reconocer nuestras limitaciones y capacidades es el primer paso para entender que necesitamos de los demás y que somos seres humanos comunes y corrientes, como todos.

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Hacer de nuestro entorno un equipo

Esto implica compartir, delegar y confiar en los demás, dándoles el espacio para participar y hacer las cosas a su manera. A veces lo único que hace falta para que los demás miembros ayuden es que soltemos las riendas y les permitamos hacerlo.

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Tolerar y soltar

Aprender a ser tolerantes con la imperfección sabiendo que no es tan importante y que es imposible tener el control de todo, es vital.

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Descubrir que los errores realmente son oportunidades

Cuando las cosas no salen como deseamos, siempre hay una lección muy valiosa detrás que necesitamos aprender.

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Pedir ayuda, necesario e importante

Esto aplica para todos los roles y ámbitos de la vida. Si aprendemos a buscar ayuda y colaboración de nuestro entorno a tiempo, disfrutaremos de una mejor calidad de vida.

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En definitiva, vale toda la pena renunciar a ser una infeliz mujer maravilla.


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