Diario de gratitud, el mejor autorregalo

Escribir un diario de gratitud permite desarrollar conciencia, nos hace más positivos y genera un círculo virtuoso de agradecimiento. Te comparto los beneficios de llevar el registro de tus bendiciones diarias para que enseñes a tu familia el hermoso hábito de dar las gracias por todo lo recibido.

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Mi diario de gratitud es uno de los mejores autorregalos que me he hecho a mí misma. Es un gran pretexto para registrar las bendiciones que rodean mi vida y saberme afortunada en diferentes ámbitos.

Después de escribir mi lista de agradecimientos de forma cotidiana durante tres meses, me asombré de los beneficios de decir la palabra mágica, “gracias”. Aquí te comparto los beneficios más importantes de practicar este saludable hábito.

Escribir un diario de gratitud es una valiosa oportunidad para reconocer las bendiciones diarias.

Desarrollar conciencia

¿Cuántas veces hemos dado por sentado las cosas y nos olvidamos de ellas? Tras escribir mi diario de gratitud, me di cuenta de que tener salud ocupa el primer lugar de mi lista. Por ella puedo trabajar, practicar deporte y moverme con total libertad. También agradezco la presencia de mi familia y poder compartir junto a ellos momentos inolvidables, porque nada ni nadie es para siempre. La lista incluye también contar con un círculo de entrañables amigos y dedicarme a lo que me apasiona: escribir y actuar.

Ser una persona positiva

Desde que fijo mi atención en todo lo bueno, mis quejas han disminuido. En vez de pensar, “qué estresada me siento”, cambio la perspectiva y pienso, “soy afortunada por el empleo que debo realizar”. Además, estoy más despierta, observo mi entorno y agradezco por ello. Desde la sonrisa de un extraño, hasta encontrarme dinero inesperadamente en los bolsillos de la chamarra o saborear un helado al máximo. Cada día descubro algo nuevo.

Establecer prioridades

Desarrollar gratitud me ha permitido diferenciar lo importante de lo banal. No permito que un pequeño disgusto en el tráfico o un malentendido con una amiga opaquen mi lista de bendiciones. En cambio, pongo atención en escuchar reír a mi hija o jugar con ella por las tardes. Son los recuerdos que vale la pena atesorar.

Mejorar la relación con los demás

En mi lista de agradecimientos siempre aparece mi mamá, mi esposo o un colega de trabajo. Me gusta expresarles lo valioso que resulta su apoyo para mí. Creo que, a fin de cuentas, a todos nos resulta estimulante que reconozcan nuestro esfuerzo y dedicación. Y me gusta pensar que al hacerlo podemos contagiar a los demás para que también vean lo mejor en otros.

Reducir expectativas

Mi diario de gratitud me ha permitido tener los pies en la tierra. Hay momentos en los que quizá no reciba la retroalimentación esperada ante alguna situación laboral o personal. Sin embargo, procuro verlo como enseñanzas que me permiten desarrollar la paciencia y la humildad para enfrentar los retos y ser una mejor versión de mí misma. Hay una frase a la que procuro rendirle homenaje que dice: “quizá no todos los días son buenos, pero hay algo bueno en todos los días”.

Y si a veces siento que me pierdo en el camino, trato de concentrarme en mis pensamientos positivos.

Mi diario de gratitud se ha convertido en un aliado para no condicionar a la vida, sino fluir con ella y crecer ante los desafíos que me presenta. Me encanta llevarlo a todas partes e incluso he comenzado a decorarlo con imágenes alusivas a mis agradecimientos diarios. Sin duda alguna, dedicarle cinco minutos al día me permite sentirme plena y satisfecha. Aunque a veces estoy cansada, intento no dejarlo de hacer, porque es un ejercicio que enriquece mi espíritu y le da sentido a mi cotidianidad.

¿Qué otro beneficio crees que tiene escribir un diario de gratitud?


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