Cómo lidiar con un berrinche

Llanto incontrolado, gritos desesperados y enojo en su máxima expresión es el combo que muchas veces incluye el berrinche de los niños y del que ninguna mamá puede escaparse. Aunque no existe una varita mágica para solucionarlo, hay algunas formas para enfrentarlo sin perder la paciencia ni el control.

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A continuación te mostramos seis claves que pueden ayudarte a manejar este tipo de situaciones.

Aprende cómo lidiar con un berrinche y comunicarte mejor con tus hijos

1. Identifica la causa

Algunos niños hacen berrinche porque están cansados y tienen sueño, otros porque sienten ganas de comer o presentan algún malestar, e incluso, hay quienes tratan de expresar algo, pero no saben cómo comunicarlo verbalmente. Entender el origen del conflicto permite desarrollar tolerancia y empatía hacia nuestros hijos sin perder los estribos. Además, detectar los focos de alarma puede ser útil para prevenir escenarios caóticos y evitar que algo mínimo crezca a límites insospechados.

2. Toma perspectiva

Si bien cada niño es diferente y reacciona de modo distinto, yo llevo a Paola, mi hija de 4 años y medio, a un lugar sin gente ni ruido para que me explique qué siente. A veces, el cambio de escenario permite que tanto padres como hijos tomemos aire, respiremos y analicemos el berrinche con mayor objetividad. En este punto es importante diferenciar la necesidad de la necedad: no es lo mismo tener hambre que encapricharse con un juguete, por ejemplo.

3. Canaliza sus emociones

Recientemente estábamos en un restaurante y Paola comenzó a desesperarse porque su comida tardó en llegar. Le propuse colorear un dibujo mientras esperaba y accedió: esto permitió que se olvidara por un momento de la situación y se tranquilizara. Por otro lado, he observado que cuando experimenta enojo o tristeza, el ejercicio es un aliado para que libere energía y encauce sus sentimientos. Una buena técnica que puede ayudarnos a alejarnos del estrés es la meditación.

4. Fomenta la paciencia y aprende a decir “No”

Darle a nuestros hijos todo lo que quieren y de forma inmediata puede ocasionar que su demanda sea cada vez mayor y que su tolerancia a la frustración sea mínima. Por ello, cuando Paola me pide un helado o un globo en el parque, espero un tiempo antes de comprarlo para que aprenda a ser paciente. A veces le doy un “No” como respuesta con ese mismo objetivo.

5. Nunca pierdas el control

Es fácil decirlo, pero difícil hacerlo cuando estás navegando entre un mar de llantos y gritos. Sin embargo, nosotros somos el ejemplo de nuestros hijos y replicarán todo lo que hagamos, por lo que debemos siempre ser asertivos. Yo procuro respirar profundamente y apegarme a una de mis frases favoritas: “Esto también pasará”. También se aprende a ser mamá y a manejar el peor escenario.

6. Recuérdales las reglas y las consecuencias

Hay que recordarles a nuestros hijos que no es necesario rebasar los límites y que hacerlo implica consecuencias, como dejar de ver la televisión o no usar la tableta por un tiempo. Saber que cada acto tiene una consecuencia les hará pensar dos veces antes de iniciar una rabieta o portarse mal.

Al final del día, estas situaciones moldean la personalidad de nuestros pequeños y ponen a prueba nuestra paciencia como padres. Enseñemos a nuestros hijos a elegir sus batallas desde temprana edad, ¿estás de acuerdo conmigo?

¿De qué forma manejas los berrinches de tus hijos?


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