Ser mamá y trabajar sin morir en el intento

Cuando nació mi hija tuve la oportunidad de quedarme en casa con ella durante un año, el cual disfruté cada segundo.

Por

Pude continuar cómodamente la lactancia, preparar todas sus comidas yo misma, entenderla mejor y atravesar con ella todos los procesos de esta primera etapa.

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Por motivos laborales, cambiaron muchas cosas y al regresar a nuestro país sentí la necesidad de volver a trabajar y buscar nuevos proyectos… Fue un proceso bastante duro, que aún me genera angustia de vez en cuando.

Cada proceso es diferente, sobre todo entre mamás con licencia de maternidad y un trabajo estable, porque de alguna forma ya se sabe el tiempo que durará el “descanso”. Para mi que soy mi propia jefe, fue un proceso duro sobre todo porque sigo trabajando desde casa, y mi hija está conmigo al menos la mitad del día, esto hace que mi día laboral real sea solo por las mañana que ella está en el jardín.

Para todas es difícil, y un poco culposo, dejarlos para trabajar. Yo me sentía egoísta, mala madre, descuidada y todas esas cosas que uno acostumbra a pensar cada vez que busca la satisfacción personal, después de tener hijos. Pero después de conversarlo mucho y hablar conmigo misma, entendí que “Mamá feliz, hijos felices” de hecho si yo soy una mamá feliz, mi casa, mi familia, mis hijos y hasta mi perro se llevan lo mejor de mi.

Hay algunas cosas que me ayudan a no perder la calma, o que los días que la pierdo pueda encontrarla fácilmente, así que hoy quiero compartirles las cosas que me funcionan para ejercer todos mis roles sin enloquecer:

Compra una agenda:

Si antes olvidaba todo, ahora parece que las cosas por hacer fueran infinitas. Anotar citas, reuniones, fechas importantes, etc. Me ayuda a organizarme mejor y lograr realizar casi todo.

Lista de prioridades:

Entender qué tiene más importancia en nuestra vida es clave para darle prioridad. A veces limpiar la casa diariamente o tener a los niños en 20 actividades fuera del colegio no es tan necesario y nos evita compartir tiempo de calidad con ellos o para nosotras.

Tiempo para ti:

Yo salgo con mis amigas, me tomo una copa de vino con un libro o una buena película, escucho música sin hacer nada, coloreo o hago lo que sea que me haga feliz un rato, al menos una vez a la semana. Darnos un ratico para nosotras nos recarga y nos ayuda a regresar a la rutina con mejor actitud.

Tiempo para ellos:

Algunos días que mi hija me pide ir al parque o tiene una piñata, reorganizo mi agenda y decido irme con ella sin pensar en nada más. A veces, después de su clase de ballet nos escampamos a cine y comemos muchas crispetas, porque dedicarles un rato solo para ellos es lo mejor.

Comunicarse:

Estimular la comunicación con mi hija es muy importante para mi, por eso al medio día (es la hora que compartimos juntas con calma) dejo el celular a un lado y me siento con ella a comer, mientras le pregunto qué tal estuvo su día, le cuento mis historias y le recuerdo que la amo y somos un equipo juntas.

Ser mamá es un cambio de vida enorme que requiere mucho esfuerzo, energía y sacrificio, pero podemos equilibrar nuestra vida para dar lo mejor a nuestros hijos a través de cosas muy sencillas, es cuestión de organizarnos y ponerle la mejor actitud!

¿Qué hacen ustedes para ser mamás felices?


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