Compasión, la clave de la felicidad

“Si quieres hacer a otros felices sé compasivo, si quieres ser feliz sé compasivo”. Dalai Lama

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Todos queremos ser felices. Todos deseamos tener una vida plena, llena de significado, que nos haga sentir satisfechos, completos, valiosos, radiantes de felicidad. Y aunque un dicho popular reza que “hay más felicidad en dar, que en recibir”, muchos gastamos los días pensando que la felicidad depende sólo de nosotros mismos, de acumular cosas, y olvidamos que la felicidad duradera está estrechamente relacionada con las personas que nos rodean y el tipo de relaciones que construimos con ellas.

Y aquí es donde la compasión entra a jugar un papel muy importante en la búsqueda de la felicidad personal. La compasión es el sentimiento que nos permite comprender el sufrimiento del otro, moviéndonos a buscar la manera aliviarlo. Ser compasivos nos obliga naturalmente a dar de nosotros, a entregarnos, a ponernos en el lugar de los demás, y a hacer cosas para procurar el bienestar ajeno, que se transforma en nuestro propio bienestar: la felicidad propia nace de la felicidad que ayudamos a los demás a experimentar.

Pero, ¿por qué la compasión nos hace sentir tan bien?, ¿cómo es que hacer cosas por la felicidad de los demás nos hace más felices? Esto ocurre no sólo porque ser compasivos activa en nuestro cerebro las mismas zonas que se activan cuando experimentamos placer , sino también por qué practicar la compasión nos obliga a:

  • Alejarnos del egocentrismo: ponemos en perspectiva nuestra vida, siendo conscientes que hay muchas personas con problemas más grandes y complejos que los nuestros.

Felicidad

  • Mejora nuestras relaciones personales: nos acerca, nos permite una intimidad emocional que nos permite conectarnos con los demás de manera sincera y profunda.

Felicidad

  • Le da un sentido profundo a la existencia: nuestro propósito de vida se vuelve trascendente.

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  • Te ancla en el pensamiento positivo: más allá de la situación actual estamos seguros que las cosas van a estar mejor, que somos el motor de los cambios, los que hacemos que todo tome el rumbo deseado. Nos centra en lo bueno y nos permite dejar pasar lo demás.

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  • Nos convierte en seres empáticos: no podemos ser compasivos sin experimentar primero compasión por nosotros mismos y por los demás.

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Y ¿cómo nos montamos en el bus de la felicidad a través de la compasión?

A continuación algunas ideas:

  1. Sé bondadoso primero contigo mismo
  2. Sé bondadoso con los demás sin ningún motivo
  3. Da sin esperar nada a cambio
  4. Coloca las necesidades de otros por encima de las tuyas
  5. Sé amable principalmente con quienes no son agradables contigo.
  6. No critiques, trata de comprender los motivos detrás de las actuaciones de los demás.
  7. Olvídate de la perfección
  8. Escucha y observa con atención a los demás
  9. Sé agradecido
  10. Comparte de lo que más te gusta o disfruta con otro.

Espero que ser más compasivo sea uno de tus propósito este nuevo año que comienza. ¿Te animas?


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